Introducción
En una isla donde prácticamente toda la costa pertenece a resorts de lujo con bungalows sobre el agua, la playa de Matira es el único lugar de Bora Bora donde cualquier viajero puede tocar la arena y el mar sin ser cliente de un hotel de cinco estrellas. Esa condición de acceso público en un destino tan exclusivo ya la convierte en algo singular, pero Matira va mucho más allá: es considerada por numerosas publicaciones especializadas como una de las playas más bellas del planeta, y quien la visita entiende de inmediato el motivo.
Situada en el extremo sur de la isla de Bora Bora, esta franja de aproximadamente un kilómetro de arena blanca y finísima se adentra suavemente en una laguna de transparencia y color sin igual. El agua es tan poco profunda y tan cálida que caminar por ella resulta casi irreal, como avanzar sobre un espejo líquido color turquesa. Al fondo, el perfil inconfundible del Monte Otemanu —un cono volcánico extinto de 727 metros cubierto de vegetación tropical densa— se recorta sobre el cielo del Pacífico Sur con una majestuosidad que ninguna fotografía consigue capturar del todo. La combinación de arena blanca, agua turquesa y volcán verde es sencillamente perfecta.
Geografía y paisaje
Bora Bora pertenece al archipiélago de la Sociedad, en la Polinesia Francesa, territorio francés de ultramar situado a unos 260 kilómetros al noroeste de Papeete. La isla principal, de apenas 29 kilómetros cuadrados, es el resto de un antiguo volcán marino erosionado a lo largo de millones de años. La laguna que la rodea, protegida por un anillo de arrecife de barrera y una serie de islotes coralinos llamados motus, es una de las lagunas cerradas más extensas y bellas del Pacífico.
La playa de Matira ocupa la punta sur de la isla, en la península de Matira, que se prolonga hacia el sur como una lengua estrecha entre la laguna y el océano abierto. Desde este extremo meridional, la vista abarca la totalidad del cono del Otemanu (727 m) y del Monte Pahia (661 m), dos volcanes extintos que dominan el paisaje con una presencia casi sobrenatural. La arena de Matira es extraordinariamente fina y de un blanco puro, resultado de la acumulación de sedimentos coralinos durante siglos. La pendiente de la playa es casi plana, lo que permite caminar decenas de metros dentro del agua con apenas medio metro de profundidad.
Flora, fauna y vida marina
La laguna de Bora Bora es uno de los ecosistemas marinos más diversos del Pacífico. Las aguas someras próximas a la playa de Matira albergan comunidades de coral vivo, praderas de algas marinas y una fauna de peces tropicales de una riqueza notable: peces loro, peces ángel, peces payaso y centenares de especies más pueblan el arrecife interior con una densidad de colores difícil de igualar.
Las estrellas del snorkel en la laguna de Bora Bora son los tiburones de punta negra (Carcharhinus melanopterus), que patrullan las aguas someras con una elegancia indiferente, y las rayas de cola látigo (Himantura fai), que reposan sobre el fondo arenoso y se dejan admirar con facilidad. Ambas especies son completamente inofensivas para el ser humano y han convivido con los bañistas de estas aguas durante generaciones.
En los motus que bordean el arrecife exterior anidan aves marinas como el charrán negrón (Anous minutus) y la fragata magnífica (Fregata magnificens). La vegetación de la isla principal está dominada por palmeras, hibiscos, pandanos y helechos arbóreos que cubren las laderas volcánicas hasta alturas considerables. Los jardines de los resorts cultivan flores tropicales de gran belleza, entre ellas el tiare tahitiano (Gardenia taitensis), la flor nacional de la Polinesia Francesa, cuyo perfume impregna el aire por las noches.
Actividades
Snorkel con tiburones y rayas en la laguna
La actividad más popular de Bora Bora es el snorkel de laguna con tiburones y rayas. Los operadores organizan excursiones en lancha a zonas específicas donde los tiburones de punta negra y las rayas se congregan en aguas de apenas metro y medio de profundidad. Los guías introducen a los participantes en el agua y los cetáceos —perfectamente habituados a la presencia humana— nadan literalmente entre los bañistas. Es una de las experiencias de snorkel más emocionantes del Pacífico y accesible para nadadores de cualquier nivel.
Submarinismo en el arrecife exterior
El arrecife exterior de Bora Bora ofrece inmersiones de alto nivel para buceadores con certificación. Los dive sites más destacados incluyen encuentros con tiburones martillo, rayas manta de gran tamaño y formaciones de coral negro en las paredes verticales del arrecife. Los centros de buceo se concentran en el pueblo de Vaitape y ofrecen inmersiones guiadas tanto para principiantes —con bautismo en la laguna— como para buceadores avanzados.
Excursión a los motus del arrecife
Los motus —los islotes coralinos que puntúan el anillo del arrecife de barrera— son uno de los mayores atractivos de Bora Bora. Excursiones en lancha llevan a los visitantes a playas desiertas de coral blanco con vistas privilegiadas sobre el cono del Otemanu. Los motus Tiahura y Mute son los más visitados y ofrecen un escenario de pícnic en el Pacífico de difícil olvido.
Atardecer en la Punta Matira
La Punta Matira, el extremo más meridional de la playa, es uno de los mejores miradores de atardecer de la Polinesia Francesa. Desde este punto se puede observar el sol descender sobre la laguna y los motus del arrecife mientras el cielo cambia de dorado a naranja y violeta con el reflejo sobre el agua. Es un espectáculo cotidiano que, sin embargo, resulta siempre sorprendente.
Cómo llegar
Bora Bora es accesible únicamente por vía aérea o marítima. El aeropuerto de Bora Bora (BOB) se encuentra en uno de los motus del arrecife y dispone de conexión en lancha hasta la isla principal. Air Tahiti opera vuelos regulares de 45-50 minutos desde el Aeropuerto Internacional de Faa’a (PPT), en Papeete, Tahití.
Desde España, el itinerario habitual es Madrid o Barcelona con escala hasta Papeete —generalmente vía París con Air Tahiti Nui o con Air France— con un tiempo total de vuelo de entre 20 y 24 horas. Una vez en Papeete, el vuelo interno de Air Tahiti hasta Bora Bora dura 45 minutos. El pueblo de Vaitape, principal núcleo de la isla, queda a unos 5 kilómetros de la playa de Matira, distancia fácilmente recorrible en bicicleta o scooter de alquiler.
Mejor época
La mejor época para visitar Bora Bora es de mayo a octubre, durante la estación seca del Pacífico Sur. Las temperaturas son agradables (25–29 °C), las lluvias son escasas y el mar presenta su máxima transparencia. Los meses de junio, julio y agosto coinciden con el verano europeo y son los más solicitados, con precios hoteleros en su punto máximo y reservas que deben realizarse con muchos meses de antelación.
De noviembre a abril la isla entra en su estación húmeda: las temperaturas suben hasta los 29–32 °C y las lluvias son frecuentes, aunque suelen ser chubascos cortos que no impiden disfrutar de la playa. Los precios descienden notablemente en esta época, lo que puede compensar las condiciones meteorológicas menos estables.
Instalaciones
La playa de Matira cuenta con servicios básicos: duchas, servicios públicos y varios chiringuitos y restaurantes a pie de playa que ofrecen pescado fresco, poisson cru (ceviche de atún en leche de coco, plato nacional tahitiano) y cócteles tropicales. El paseo entre el pueblo de Vaitape y la playa de Matira sigue la orilla de la laguna y cuenta con pequeños comercios, alquiler de bicis y scooters y locales de actividades acuáticas. La playa en sí es de acceso libre y gratuito, sin hamacas de cobro ni reservas de tramos.
Alojamiento
- Four Seasons Resort Bora Bora: Uno de los resorts de referencia del mundo, con bungalows sobre el agua de diseño arquitectónico impecable y vistas directas al Otemanu. Precio desde 1.200 €/noche.
- Conrad Bora Bora Nui: Resort de lujo en la laguna con espectacular piscina infinita sobre el agua y servicio de alto nivel.
- InterContinental Bora Bora Resort & Thalasso Spa: Conocido por sus bungalows sobre el agua y su spa de talasoterapia de profundidad marina.
- Pensions de famille: Para viajeros con presupuesto más ajustado, las pensiones familiares polinesias —alojamientos locales de gestión familiar— ofrecen una alternativa auténtica a los resorts de lujo a una fracción del precio. La laguna es la misma para todos.
Consejos prácticos
La moneda de la Polinesia Francesa es el franco CFP (XPF), no el euro, aunque los precios en resorts y muchos restaurantes se suelen indicar también en euros para comodidad de los visitantes europeos. El nivel de precios general en Bora Bora es uno de los más elevados del mundo, por lo que planificar el presupuesto con detalle —incluyendo los vuelos internos, excursiones y comidas— es fundamental. Los ciudadanos de la Unión Europea no necesitan visado para entrar en la Polinesia Francesa.
Para el snorkel en la laguna no se requiere equipo especial: muchos operadores lo incluyen en las excursiones y también se puede alquilar en Vaitape. El agua es tan transparente y la fauna tan abundante que incluso nadar cerca de la orilla de Matira proporciona encuentros con peces coloridos y, ocasionalmente, con pequeñas rayas.
Conclusión
La playa de Matira es, de entre todas las playas públicas del Pacífico, probablemente la más fotogénica y la más cargada de belleza paisajística: la combinación de arena blanca, laguna turquesa de profundidad milimétrica y volcán cubierto de verde al fondo crea un escenario que parece diseñado deliberadamente para la perfección visual. Que sea de acceso libre en una isla de resorts de 1.500 euros la noche la convierte además en un destino democrático dentro de un paraíso exclusivo. Visitar Bora Bora sin pasar un atardecer en la Punta Matira sería, sencillamente, un error.